Hemodiálisis

La hemodiálisis es un procedimiento que consiste en la limpieza de la sangre de pacientes que tienen una insuficiencia renal aguda o crónica. Aunque el tiempo de la diálisis es considerable, tratamos que su estancia sea lo más cómoda posible para lo cual el Hospital posee una unidad exclusiva para su tratamiento donde los pacientes pueden ver televisión o dormir durante el tiempo que dura su tratamiento.

La Unidad de Hemodiálisis del Hospital Angeles Chihuahua es atendida por nefrólogos y enfermeras especializadas, así como equipos de última generación que poseen alarmas que detectan cualquier anomalía, garantizando así la seguridad del paciente.

Contamos con la infraestructura necesaria para atender a pacientes en estado crítico que sufren de insuficiencia renal y no pueden ser trasladados al servicio de Hemodiálisis.

La hemodiálisis puede emplearse en enfermedades renales agudas y crónicas. Es un método indoloro, altamente especializado que sustituye la función del riñón y requiere un aparato llamado dializados, “riñón artificial” o filtro de hemodiálisis y una máquina para su funcionamiento, mecanismo que permite eliminar sustancias toxicas de la sangre y el exceso de agua acumulada entre sesiones de hemodiálisis.

Los avances tecnológicos han permitido desarrollar máquinas de hemodiálisis con sistemas avanzados de cómputo que brindan seguridad y eficiencia durante el tratamiento. La Norma Oficial Mexicana para la práctica de hemodiálisis permite y norma las características que debe tener una unidad de hemodiálisis para prestar sus servicios con eficacia y seguridad, así como el número de veces de reprocesamiento de los dializadores.

Los tratamientos son individualizados, el médico nefrólogo es la persona indicada para determinar su frecuencia, duración de las sesiones así como el tipo de solución a utilizar, para ello se debe considerar:

  • La edad del paciente.
  • El peso del paciente.
  • La gravedad de la retención de líquidos.
  • Los valores de toxinas en la sangre.

Hay parámetros de laboratorio que valoran la eficacia de la hemodiálisis y que permiten realizar los ajustes necesarios a la prescripción con el fin de brindar una dosis adecuada de diálisis y un mejor tratamiento que redundará en una mejora de la calidad. En términos generales, los pacientes con insuficiencia renal crónica reciben tres sesiones de hemodiálisis por semana, con una duración de 3 a 4 horas cada una. Sin embargo, el paciente puede recibir menos sesiones y menos tiempo según lo determine el médico tratante con base en el peso de la persona, la cantidad de líquidos que acumula entre sesiones y el estado general de salud del paciente.

Existe un área especial en el Hospital Angeles que cuenta con las condiciones adecuadas para realizar estos procedimientos, en donde se cuenta con personal médico y de enfermería especializado, con una alta capacidad resolutiva.

  • Todo paciente que tiene insuficiencia renal crónica es candidato para recibir este tratamiento.
  • Peritonitis relacionada con diálisis peritoneal en donde el tratamiento farmacológico ha fracasado.
  • Complicaciones de la peritonitis: colonización del catéter o absceso peritoneal.
  • Peritonitis por gérmenes no comunes: tuberculosis, Pseudomonas areuginaso, hongos.
  • Obesidad abdominal importante que impide la colocación del catéter para diálisis peritoneal.
  • Enfermedades abdominales que impiden realizar diálisis peritoneal.
  • Cicatrices abdominales extensas.
  • Decisión del paciente.

  • Enfermedades cardiacas que ponen en riesgo la vida durante la sesión de hemodiálisis.
  • Desnutrición grave.
  • Enfermedades tumorales sin tratamiento oncológico.

Están directamente relacionadas con la perdida de agua durante la sesión, por lo que es indispensable el apego estricto a la dieta y respetar la cantidad de líquidos permitida entre una y otra sesión. Estas son transitorias, recuperables y no requieren manejo especializado.

También se puede presentar:

  • Disminución de la presión arterial.
  • Decremento de la glucosa en la sangre.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor abdominal.
  • Calambre.
  • Dolor torácico.

  • Alimentación adecuada prescrita (recetada) por un nutriólogo o su nefrólogo.
  • Dieta hiposódica (sin sal de cocina) y sin sustitutos de sal (por su alto contenido de potasio).
  • Apego a las indicaciones de consumo de agua.
  • Restricción de los alimentos enlatados, embutidos o ricos en potasio.
  • Cuidado de los accesos vasculares: no traumatizarlo, no recortarse sobre él o mojarlos.

El paciente que recibe tratamiento de hemodiálisis se rehabilita en un alto porcentaje, desarrolla sus actividades diarias escolares, laborales y sociales. Hay que considerar este tratamiento como temporal teniendo como objetivo principal la realización de un trasplante renal.